PostHeaderIcon Hagamos de Lima nuestra ciudad en bicicleta.

altTráfico pesado, ruidos que aturden desde todas direcciones, obras eternamente inconclusas: el caos del transporte es parte de la vida limeña. Cuantas veces nos deshacemos a diario en invocaciones para que el tiempo pase más rápido. Deseamos que el caos imperante esperando ser solo receptores de de ese utópico cambio. Para muchos ese cambio toma forma de Metropolitanos y Trenes eléctricos o hasta ensanches de pistas.  Es un grave error postergar nuestro derecho de disfrutar de una ciudad que en algún momento se digno de ser la joya de las Américas.

 Es irónico y triste que medidas simples y cercanas a nuestras posibilidades sean desaprovechadas por temores coyunturales o por el apego a una rutina estatica. Esto es observar, descubrir, sentir el viento contra el rostro, en fin, vivir la ciudad a través del medio más interactivo que tiene el hombre a la mano. Esto es servirse de la bicicleta como medio de transporte utilitario, práctico, saludable, recreativo, libre para la vida diaria.

Las posibilidades de contemplación y contacto intimo con el medio limeño con cada viaje diario son incontables. El ocaso con el fondo del océano pacifico visto desde el acantilado miraflorino, los añejos e inamovibles bosques del Olivar y el parque Castilla, la hipnótica y cinematográfica sucesión de arboles en la berma de la avenida Arequipa, etc, etc, etc. Lugares, contextos, y adjetivos se conjugan en momentos de película e inamovibles de la memoria que no se agotan y que están ahí para disfrute diario. La contemplación de la ciudad desde una perspectiva única, levitante, suspendida en el espacio puesta al servicio del ciclista entusiasta.

Es que vivimos en un espacio urbano que combina soberbias y solidas construcciones y espacios recientemente conquistados. Todo el casco urbano y su conurbano limeños como espacios que llaman a ser tomados en cuenta como algo más que parte de la retorcida e improvisada ruta de alguna combi. Algunos temores y peligros ineludibles de la tan especialmente constituida como es la Ciudad de los Reyes valen realmente la pena ser corridos al ser tomadas las precauciones del caso. Pistas y veredas en nuestro caso son los espacios a usar según los casos.

Reemplacemos de vez en cuando la rutina de subir a algún destartalado bus (o similares¿?) Y pujar por bajar en nuestro destino específico para pasar; en cambio, a ganar  cada cuadra, urbanización, distrito de nuestra accidentada ciudad. Abracemos la sana y estimulante costumbre de usar nuestro cuerpo para vencer la modorra diaria y entrar en contacto intimo con nuestro muchas veces escamoteado conocimiento de la gran Lima y sus gentes. Viajes cortos medianos o de paseo expreso, todo cuenta.

No esperemos que que obras, leyes o la providencia modifiquen nuestra vida. Seamos nosotros, quienes haciendo uso de nuestro cuerpo, hagamos de nuestra experiencia urbana sea la más satisfactoria a cada momento. No postergemos nuestra felicidad, hay mucho por descubrir montados sobre una bicicleta en Lima, y este portal se avocara a dilucidar ese potencial.

Articulo escrito por: Antony Montoya
Ilustracion por: Mona Caron

Ultima actualización (Martes 04 de Enero de 2011 23:12)

 
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